Nochvemo
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ene. 12, 2025
Willie (Herschel Savage) es un inmigrante que trabaja como repartidor en un supermercado, y un día le lleva la compra a Wanda (la actriz de softcore Sharon Kelly, ahora conocida como "Colleen Brennan"), una prostituta de la que se aprovecha saboteando la puerta de su apartamento para entrar y robarle en su ausencia. Escondido bajo su cama cuando ella regresa a casa antes de lo previsto, descubre su plan con el corrupto abogado Segal para proporcionar la residencia permanente (la “Green Card”) a inmigrantes deseosos de obtenerla mediante matrimonios concertados a cambio de 2.000 dólares por arreglo. Esto lleva a Willie a proponerle matrimonio a Wanda que, a pesar de su sorpresa, acepta como fuente de ingresos adicionales. Su negativa a besarlo durante la consumación de su noche de bodas es uno de los varios detalles sutiles que enriquecen esta grotesca e inquietante narrativa. Pronto, Willie se ve envuelto en los turbios tratos de Wanda con la banda de criminales liderada por un tal Jimmy “the Jinx“, interpretado por el propio Pachard.
Una de las últimas películas verdaderamente notables en 35 mm, la implacable y deprimente "Getting Personal" parece forjada con la fuerza dramática de la crítica social y la miseria de dos delincuentes de poca monta que intentan cambiar su destino, arriesgándose sin miedo a alienar a un público del género que ya reclamaba más sustancia cinematográfica a mediados de los 80. La melancólica cinematografía de Ron "Arthur Ben" Dorfman se recrea en la mugre de los oscuros y sórdidos bares de mala muerte en la zona de la Bahía de San Francisco, donde transcurre gran parte de la acción. Un guión intransigente e implacable de Ron Sullivan (el gran Henri Pachard) cobra vida con gran viveza gracias a algunas de las interpretaciones más sinceras jamás vistas en una película para adultos. El mayor reconocimiento se lo lleva la inigualable Brennan, quien logra dotar de humanidad a la patética Wanda en su lucha por sobrevivir. Aquí, se permite lucir objetivamente demacrada, sin que esto la convierta en un elemento sexualmente desagradable. Al fin y al cabo, sigue siendo cine para adultos, y el sexo resulta aún más memorable por estar dramáticamente justificado y plenamente integrado en los personajes y en el arco dramático.